Llueve en la calle,
Camino hacia casa
Sin mirar a ninguna parte
Como buena autómata,
Sin plantearme siquiera
Ir por la otra acera.
Recorro mi camino
Despacio, con calma
Sintiendo algo parecido
A la seguridad
Uno de mis desvaídos sentidos
Me hace salir del trance
Un olor putrefacto llega
A mi garganta
Anega mis pulmones
La peste de nuestros propios deshechos
Al emerger del subsuelo
Recordando lo que hacemos
Recordando los olores del medievo
Infectado sin límite
Como nuestro mundo
Un par de metros después
Cruzas mi semáforo en rojo
Y te detienes
O te detengo tal vez
Me siento culpable por ello
Pero a la vez disfruto
Resarciéndome en mi dolor
Como cerdo que se revuelca
En su propia porquería
Ya zurciré más tarde mi orgullo desharrapado
Sigo caminando
Sin mirar a nada
Ni a nadie
Sola,
Como tantas otras veces
Como seguirá siendo
Hasta que se borre de mi carne
La marca de aquel grillete
O hasta que el tibio paso del tiempo
Deforme mi recuerdo
Haciéndome creer que fue jugando
Travesura de niña inquieta
Un par de semáforos después
Llego a casa
Me acurruco caliente y sonrío
Ahora llueve más
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2 comentarios:
Ciertos versos conmueven cuando son fabricados por la misma mente que consigue transformar la tuya.
Queremos más poemas!!
Besos.
" dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte,es miedo
dice que la muerte es miedo,es amor
dice que no sabe"
A ver qué te mueve...
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