Y no sé si puedo controlar
este imperioso impulso hedonista
que bordea
al más puro narcisismo
y me lleva a escribir
como cuando era más niña
y necesitaba dejar constancia
de mi emocionante vida
y sus acontecimientos
Tal vez sea comprensible
si observamos el conjunto
si creamos un contexto
de una sociedad adolescente
e insegura
de topos que viajan
de la madriguera
al trabajo
que viven la semana
como un pesado intermedio
antes de llegar de nuevo
al centro comercial
al fiel televisor
al opio del bar
o al riguroso cuarto de hora
de cópula
y por momentos me preocupo,
de veras que lo hago
pero no veo el final
y me canso
de todos modos
ahora no importa
porque preparo mi maleta
y todo eso pesa tanto
que me cobrarían demasiado
para subirlo al avión
martes, 2 de junio de 2009
Ella quería hacer una pintada
Ella quería hacer una pintada
una
puñetera
pintada
quería ensuciar un nombre
con una blasfemia eterna
- mira que, con lo caro que es
el mármol, hija mía-
le dijo aquella mujer
que no había visto en su vida
y yo (respondió ella)
cuánto
cuánto
valgo
yo
una
puñetera
pintada
quería ensuciar un nombre
con una blasfemia eterna
- mira que, con lo caro que es
el mármol, hija mía-
le dijo aquella mujer
que no había visto en su vida
y yo (respondió ella)
cuánto
cuánto
valgo
yo
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